La ciudad que fue imaginada

Castillero Calvo presentó una versión aumentada y corregida de su libro sobre el Casco Antiguo

Inspirado en la actitud y las emociones que supone debieron sentir los fundadores de la nueva ciudad de Panamá, luego de la destrucción de Panamá La Vieja, el historiador panameño Alfredo Castillero Calvo titula La ciudad imaginada, historia social y urbana del Casco Viejo de Panamá a su investigación de “muchos años y muchos libros”. La obra, reeditada y aumentada, explora el nacimiento y la historia de la ciudad fundada en 1673 y que hoy es el Casco Antiguo. “Es imaginada porque ellos pudieron construir la ciudad que querían y para ellos, la élite. Convirtiéndose en la única ciudad elitista del continente americano”, explica el historiador. La pequeña península a la que fue trasladada la ciudad en el siglo XVII era ideal para protegerla y hacer una muralla. “Y resulta que al final solo había espacio para 300 solares, 300 familias blancas. El resto de la población vivía en los arrabales”, cuenta Castillero Calvo. La historia de la antigua ciudad de Panamá fue cambiando después al calor del fuego. En el siglo XVIII se incendió tres veces, siendo la primera en 1737; entonces dejó de ser elitista. “En esa época no había seguro, así que el que perdía la casa lo perdía todo”. Con las llamas también se perdieron muchos documentos y es por eso que el historiador hizo la mayor parte de las investigaciones en el Archivo de Indias, en Sevilla, España. Allí encontró la representación de los primeros modelos de casas de la época, uno de sus más preciados hallazgos. “En Panamá La Vieja se ve, si saben interpretarla con el libro mío”, comenta el autor. La nueva edición del libro, que vio la luz por primera vez en 1999, cuenta con 445 páginas que ahora incluyen mapas y material gráfico “de mayor calidad que el publicado en la edición anterior”, según el autor. Castillero Calvo también agregó un capítulo sobre la destrucción de Panamá la Vieja, así como la mudanza a la nueva ciudad, y analiza los cambios del tejido urbano teniendo en cuenta los ciclos económicos que vivió el país desde la fiebre del oro hasta el siglo XX. Además, incluye imágenes e información sobre la renovación de la infraestructura en los últimos años. “La gente debería sentirse orgullosa de la herencia histórica, y cuando caminan por la calles están totalmente ajenos a esto”, opinó el historiador.


 

Fuente: La Prensa 21/09/2014

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